|


MADRE,
TE DEBO UNA ORACIÓN
Madre,
perfectísima dama, bella entre lo perfecto
Majestuosa y generosa
Benefactora, protectora,
alentadora,
Refugio de mi consuelo en mis
abatidas y negras noches
Madre majestuosa, hermosa, bella y
gentil
Humana, humilde, leal y fiel
Con tu dulce cariño, me llenas del
mejor regalo
La dulce pasión, mi dulce amor que
tanto quiero
Madre bella y gentil
Madre piadosa
Tanto te pido, tanto te pedí
Nunca te he dado y siempre me has
regalado
Has puesto en mi vida al ser
perfecto
Al amor de mis sueños
De rasgos perfectos, de tierno y
dulce corazón
Brillante entre las personas, por
su afecto y devoción
Madre milagrosa, virgen Maria
En tus regazos tienes a tu hijo
postrado ante ti
Muerto por el brazo humano, y tu
cara refleja el dolor
De haber perdido a tu hijo, un día
negro para ti
Madre portentosa, bella, tan dulce
y pasible
Ante ti, en tu regazo acoges a tu
hijo desgarrado
Por la muerte de la mano del
tirano, hombre de la sociedad
Y encima, madre, virgen Maria, tú,
te acuerdas de mí
Te debía este escrito, no por
protocolo
No por cumplir
Tú sabes que a mi madre yo no
conocí
Porque falleció el día en que yo
nací
Y tú, te hiciste cargo de mí
Me colmaste de consuelo
Me regalaste alegría, refugio en tu
corazón
Me entregaste hoy a mi gran amor,
que tanto entrego en pasión.
Madre, yo no te puedo pedir
Solo entregarte una bella oración
Por ti, para ti, y por mi dios, tu
hijo muerto ahí
En agradecimiento a lo que has
hecho, tu por mi.





|